domingo, 14 de septiembre de 2008

Jethro Tull & Gwendal en concierto

El pasado viernes día 5 se celebraron las fiestas de Alcorcón. Con ese motivo, el ayuntamiento organiza unos conciertos gratuitos que, cosa impresionante, son de heavy rock. El año pasado la cabeza de cartel fueron Stratovarius y creo que también tocaron Muro y Obús, aunque no lo sé a ciencia cierta porque yo no pude ir. Hada si fue, así que preguntadle a ella.

Pero este año, atención, los que tocaron fueron Jethro Tull y Gwendal, dos grupos que me encantan. Y como no nos lo podíamos perder, para allá abajo nos fuimos Khazum, Helkewyn y yo, Nimendil.

Aunque todo el material gráfico es de Khazum, amablemente me ha cedido la palabra para introducir el post y comenzar a hablar sobre el concierto.

Pues bien. He de decir que ver a Jethro Tull en directo es una de las cosas que yo siempre había deseado hacer. Y la verdad, lo había dado por perdido, porque las pocas veces que habían venido por aquí nunca pude ir. Pero allí estaba yo, en los campos de fútbol del polígono Urtinsa, mirando un escenario oscuro y vacío. Y de repente, sobre ese escenario estaban Jethro Tull. Casi no me lo podía creer. Ahí arriba estaba Ian Anderson levantando la pierna y tocando la flauta. Y yo lo estaba viendo. En verdad os digo que me emocioné.


¡Que descarga de rock! Que potencia, que energía. Por Crom, nunca una flauta había sonado tan dura y poderosa. Y que guitarras... Siempre he dicho que Martín Barre, guitarrista de los Tull, es un músico eclipsado. La carismática personalidad de Anderson siempre ha dejado al resto un poco apagados y ciertamente no se lo merecen. Porque lo que vimos sobre ese escenario era digno de los más grandes de las seis cuerdas, que guitarreos, que punteos orgásmicos, que sólos tan impresionantes.


Los temas que desgranaron fueron todos los que cualquiera querría escuchar. Los mejores de la banda, los más clásicos. Yo eché de menos el Songs from the Woods, pero lo compensaron con la Boureé. Técnicamente los ejecutaron a la perfección, en unos niveles de virtuosismo que no había visto desde hacía mucho tiempo, incluyendo un buen sólo de batería y bastante protagonismo de cada instrumento.

Anderson, como siempre ha sido él, dirigiendo el espectáculo, contando historias entre canción y canción y, todo hay que decirlo, aplaudiendo mucho al resto del grupo. Pero sin duda el es el líder, el alma de la formación. No para quieto ni un momento, con sus bailes, sus saltos, esas miradas suyas, derrochando carisma por todos sus poros, un auténtico showman.


En definitiva, Jethro Tull nos demostraron aquella noche que son un grupo de rock con todas sus letras. Más duros que cualquiera. Sus grandes temas, la profesionalidad y el buen hacer que tienen los encumbra entre los grandes del rock. Y todo esto a sus años, todos rondando los sesenta. Grandiosos, en verdad, grandiosos. Después de haberlos visto ya puedo morirme tranquilo, iré al Valhalla seguro. Con los vientos fríos de los Tull, además.

Después de Jethro salieron los Gwendal. Parece extraño, siendo los Tull un grupo de más renombre. Anderson lo explicó. El es un señor señor mayor y le gusta irse pronto a la cama. Así que Gwendal salieron después.

Que puedo decir de Gwendal. Con lo que me a mi me gustan. La de fantasía que habré leído escuchándolos. La de partidas que habrán ambientado.


La pena es que no pudimos verlos hasta el final. Sobre la una y pico tuvimos que irnos, porque sólo cuando ya estábamos allí a Helk se le ocurrió que podíamos haber usado su coche. Así que tuvimos que ir a pillar el metro para no quedarnos allí aislados toda la noche en territorio cani.

Si los Tull sonaron duros, Gwendal trajeron la fuerza de la tormenta con ellos. ¡Que potencia! Vaya base rítmica. Cada golpe del batero se notaba como si te lo diese directamente en el pecho. Y las cuerdas de acero del bajo tronaban como si las golpease el mismo Thor. Y sobre esa tormenta cabalgaban la flauta y el violín, trayendo melodías de otros tiempos.


Sin embargo, no alcanzaron la excelencia técnica de los Tull. La guitarra me disgustó. Para hacer esos solos que irrumpen de vez en cuando en las canciones, el tipo no quitaba la distorsión y el sonido se estropeaba mucho. Pero esa es la única pega que podría ponerle a su actuación. El resto magnífico.

Porque... ¿qué es lo mejor de la vida? La extensa estepa, un caballo rápido, halcones en tu puño, el viento en tu cabello y Gwendal en tu walkman.


Buena crónica del concierto maese Nimendil, poco más se puede decir, aunque veré lo que puedo hacer.

La verdad es que para mí ver a Jethro Tull en directo fue fascinante, no solo por el espectáculo que dieron sino porque creí que me iba a quedar sin verles en concierto como me pasó con Queen. Así que cuando miré al escenario oscuro y abandonado y de repente apareció Doane Perry, aporreando la batería con sonidos de ultratumba que reverberaban en todo mi pecho, se me quitó un poquito la espina que tenía clavada.


Fue un verdadero show desde el principio, el que nos brindaron los Tull, y todo en conjunto: las piernas voladoras y las posturas y gestos de Ian Anderson, los punteos y guitarreos espectaculares de Lancelot Barre, los acompañamientos de batería y el solo de Doane Perry, las melodías acompasadas del teclado de Andrew Giddings y por supuesto el ritmo y clase de Noyce con el bajo.

En cuánto a los temas que tocaron, estuvieron bien escogidos, y muy bien tocados, desde el ‘Song for Jeffrey’ hasta el ‘Locomotive Breath’, pasando por un grandioso ‘Thick as a Brick’ que levanto el animo de todo el público. No fueron ‘in crescendo’ porque estuvieron en un alto nivel desde el comienzo de la actuación, y no me refiero solo a los temas que tocaron, sino también a las presentaciones y explicaciones que daba Anderson, “vaya pensé que éramos un grupo de rock…”.

Yo sí quiero destacar el auténtico y genuino solo de batería que se marcó Perry en mitad del concierto. Rápido, rítmico, acompasado y bestial, consiguió un solo en el sentido musical y presencial, ya que los demás componentes del grupo desaparecieron del escenario casi sin que nos diéramos cuenta, para darle más énfasis a los bombos, platos y platillos.

Llegó el momento de irse, y casi sin despedirse desaparecieron del escenario, todo el mundo comenzó a pedir ‘otra’, ‘otra’ y como era de esperar, el grupo nos brindó un maravilloso bis con un ‘Locomotive Breath’ verdaderamente explosivo y emotivo, en donde los Jethro, nos recordaron quienes eran.

Pero como todas las buenas cosas en esta vida, la actuación de los Tull, llegó a su verdadero final y era hora de decir ‘Adiós’, aunque, prefiero que sea un ‘Hasta pronto’.

Quizá yo eché de menos el ‘Cold wind to Valhalla’ que, aunque lenta, es una canción magnífica, pero la verdad es que me dejaron muy satisfecho y alegre por haber visto en un grandísimo concierto a una de las grandes leyendas del rock, Jethro Tull.


La gente se sumió en un sepulcral silencio y desánimo, tras la despedida de los Jethro Tull, pero pronto estaba allí Gwendal para remediarlo con sus alegres y vivas canciones que te conseguían transportar a un mundo fantástico.


Tengo que reconocer que de Gwendal solo había escuchado un par de canciones y que fui al concierto principalmente por Jethro Tull, pero también debo reconocer que me quede gratamente sorprendido con la música y los temas del grupo. Tanto con el sonido del violín, como por la flauta y sobretodo con el increíble trabajo del bajista. Y es que, siempre he dicho, que aunque un bajo no es tan espectacular como lo pueda parecer una guitarra, éste le da un ritmo a las canciones que verdaderamente marcan la diferencia. Por lo que, según lo dicho, me quedo con el bajo de Gwendal y sus vibraciones y con el ritmo de batería y violín.

Otra cosa, que creo que siempre funciona, es el mezclar rock y folk o algo de clásica, hace que sea otro tipo de música diferente, más viva, más alegre y más profunda.Y tristemente llegó la hora de marcharse y de abandonar a los Gwendal con sus flautas y flautines, violas y violines, y de volver a la realidad. Pero como dijo Terminator: ‘Volveré’.

10 cosas (no) relacionadas:

luciernago dijo...

Os envidio, mancha de...
Me alegra ver que al bueno de Ian, con 61 tacos, le queda cuerda para rato (no como al flojo de su tocayo Gillan...), así que espero poder llegar a verles en algún momento...
Joer... Jethro Tull... y de grati...
¡Tengo que salir de este agujero! XD
Decidme que tocaron Aqualung, y que Barre se salió del pellejo en el solo...

Khazum dijo...

!Que grandes¡

Juls dijo...

Ah, los Jethrom muy buenos sí.

Para conocer algo más de la chunguez de Ian tenéis que echarle un vistazo a esto:

http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2007/10/por-fin-el-mundo-srdido-de-ian-anderson.html

Khazum dijo...

En parte me he sentido ofendido por ese link que has puesto, bueno por su contenido. Si nos ponemos a sacar todo de contexto, a las letras de todos los grupos les pasaría eso,...

Juls dijo...

¿Estas de coña, verdad?

Khazum dijo...

¿Por que iba a estar de coña?

Anandromeda dijo...

¡¡¡Qué grandes!!!! Qué Mounstruo!!

=3

Nimendil dijo...

Hombre, en Vicisitud y Sordidez tienen razón, porque sólo alguien tan genial como Anderson puede permitirse hacer unas letras como esas.

Ki dijo...

anda que avisamos...

Khazum dijo...

Jaja, vaya, es que pensamos que estando a Xk KM. pues no podrias llegar...

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