En Viena no todos nos quieren
Buenos días, amigos frikis. Todos recordaréis aquel viaje a Viena que tuve que hacer. Y la consiguiente crónica del viaje.
Pues sin embargo, a pesar de ser bastante completa, en la crónica se me olvidó poneros una foto que tomé sobre un hecho insólito que me llamó la atención. El caso es que entre tanto archivo secreto, tanto cómic de importación y tanta cerveza que me traje, la foto en cuestión que quiero mostraros hoy quedó traspapelada.
¿Y porqué tengo tanto interés en mostraros esa foto? Pues porque como ya dije, Viena es una ciudad preciosa, sus gentes son muy amables, sus mujeres muy hermosas, su cerveza exquisita y sus salchichas gordas como... pero me estoy desviando de lo que quería decir. Aunque Viena tiene todas esas cualidades que hemos dicho, no todo es agradable allí. Pues cuando paseas por ciertas calles notas el desprecio que sienten algunos vieneses hacia las personas como nosotros: los frikis. Veamos la prueba:
He ahí la flagrante prueba del delito: Frick die (Frikis morid). En pleno cartel de un establecimiento cuyo dueño demuestra abiertamente su hostilidad para con los frikis. Y no me atrevo a traducir lo que pone debajo, porque tienen pinta de ser unas palabrotas terribles.
Así pues, como vemos, en Viena no todos nos quieren. Quod erat demostrandum.
Bueno, pues ya me he quedado más tranquilo, porque en su momento no os lo pude mostrar, pero ahora ya lo sabéis: tened cuidado si pasáis por la calle Graben, porque hay alguien que os quiere ver muertos.





















