Las mujeres orcas
Buenas tardes, amigos. Aquí estamos, como dije esta mañana, a las 16:16. Os estaréis preguntando porqué era necesario que el post saliese justamente a esta hora y en esta fecha, 16:16 del 19/11/09.
Bueno, yo os lo aclararé: no era necesario para nada. Ha sido simple marketing, una estrategia para generar interés y expectación sobre el artículo de hoy y conseguir que todos estéis aquí puntuales esperando a ver que tengo que decir. Pero ya que estáis aquí y que habéis traido puestas de casa las caras de interés, os voy a contar una cosa.
Yo tengo una teoría sobre las mujeres orcas. Es una teoría que he ido desarrollando a lo largo de años dedicado a la investigación de los mundos de espada y brujería. Últimamente he tenido que explicarla unas cuantas veces, y he pensado que sería buena idea exponerla aquí también.
Cuando se habla de razas fantásticas siempre hay algunas que presentan problemas en ciertos aspectos. Uno de estos aspectos es el delicado tema de las hembras. La existencia o no de mujeres enanas es tema concurrente en las sobremesas de los aficionados a la fantasía medieval. La controversia sobre si las mujeres hobbits se depilan o no las piernas y los pies o si por el contrario los medianos encuentran de irresistible atractivo erótico una buena mata de pelo (en los pies, digo) es también tema frecuente de discusiones cervezeras entre aficionados a la épica fantástica.
Pero hay un tema que no se discute con tanta frecuencia. Parece que sobre él pesa un silencio no pactado por los conocedores del mundillo. Las mujeres orcas. ¿Qué pasa con ellas? Se sabe realmente poco. Ahora con esto del WoW hay unas mujeres orcas por ahí y parece que se está normalizando, pero no. Es sólo un intento de ser políticamente correctos. Han adaptado a los orcos masculinos a una criatura femenina, pero no han dado con ello.
Volviendo a los referentes clásicos del género, ¿que se sabe sobre las orcas? Muy poco. No se sabe que en la vida típica del poblado orco intervengan las mujeres. Pensadlo. ¿En cuantos libros o películas aparecen mujeres orcas criando a pequeños orquitos? ¿Cuantas veces en una partida de rol os habéis encontrado a una mujer orca? Ninguna.
Y yo creo que cabe preguntarse el porqué de esto. ¿Que pasa con las mujeres orcas? ¿No existen? Por favor, seamos científicos, ¿y de donde salen entonces los orcos? Porque todo el mundo sabe que las cigüeñas no trabajan para los orcos, así que tendrán que recurrir al método tradicional. El de toda la vida. El de papá quería mucho a mamá y le regaló una semillita. Así que tiene que haber mujeres orcas por narices.
¿Y por que no sabemos nada de ellas? Porque se esconden o las esconden sus hombres. ¿Motivos? Pueden ser dos. O que sean muy feas y las escondan por vergüenza o que sean extremadamente bellas y las escondan por motivos obvios.
Yo me inclino a descartar la primera opción, ya que los orcos son criaturas francas y sinceras que no se avergüenzan de ser como son, al fin y al cabo también son criaturas de dios. Con lo cual, por descarte nos queda la segunda opción, que las orcas están buenas que te cagas.
No sé como serán exactamente, si serán verdes también o yo que sé, pero lo que sé es que tienen que ser unas hembras realmente potentes, exhuberantes, que exhuden sexualidad por todos sus poros, que huelan a ambrosías y su piel sea suave como una mañana de primavera.
¡Oh, amigos! ¿Dónde se esconderán tan deseables féminas? Junto con el emplazamiento del árbol de la vida eterna, el paradero de las ent-mujeres (qué es tema aparte) y por qué Khazum lleva siempre escudos tan grandes, este es sin duda uno de los secretos mejor guardados de todos los mundos de fantasía.
Y sería una misión digna de cualquiera que se llame a sí mismo aventurero desvelar este misterio y descubrir los valles secretos donde viven las bellas mujeres orcas, entregadas a una vida de placer lésbico hasta que llega la temporada de apareamiento y se desata el desenfrenado cortejo nupcial de los pieles verdes.
Pensad sobre ello. Seguro que vuestro siguiente PJ tiene una motivación de personje extra. ¿Quién no desea ahora encontrar a las mujeres orcas?
Las películas de Almodóvar han dejado de ser simples películas. A parte de haberse convertido en fenómenos mediáticos rodeados de ruedas de prensa y glamour, los estrenos de Almodóvar son un auténtico conjunto de formas artísticas. No hay más que ver los carteles que han plagado las marquesinas de muchas ciudades españolas en el último mes, tan warholianas, tan pop; el corto, los falsos preestrenos, las enormes escaleras exteriores que “ascendían” al cielo de los abrazos rotos en el círculo de Bellas Artes de Madrid. En fin, un sinfín de acogedores y mullidos elementos decorativos que consiguen que la Película aterrice en las salas con un público seguro muy amplio, y que las arcas se llenen rápido con el tintineo del metal. Como si de un nuevo producto se tratara, acompañada de un lanzamiento publicitario en toda regla... y de un diseño y calidad exquisitos; todo hay que decirlo. Gracias a ello, Madrid ha tenido unas gotas de color sobre sus grises adoquines, su cielo gris y sus grises aceras. Las cámaras de los “paparazzis” han dejado tranquilas por unos días a Belén Esteban y Vicky Berrocal, para mostrarnos el rostro perfecto de Penélope y la chaqueta militar de Pedro (esa que no se ha quitado a lo largo de toda la promoción).
A decir verdad, todos estos pormenores relacionados con la película me han venido a la cabeza a la hora de escribir esto, porque por arte de magia se desvaneció todo pensamiento negativo (relacionado) cuando salí de ese mismo cine una semana después, tras haber visto “Los abrazos rotos”.










































