jueves, 28 de mayo de 2009

CN: The Nimendil Connor Chronicles

El otro día intentaron asesinarme. Os va a resultar difícil de creer, pero es necesario que lo entendáis. La supervivencia de la especie humana depende de ello. Empezaré por el principio.

Era viernes por la noche. Acabábamos de terminar la partida de rol y buscábamos algo de diversión. Nos reunimos con un grupo de apoyo nocturno sobre la dos y cuarto en la salida del subterráneo de Argüelles. Desde ahí subimos hacia nuestra zona preferida, buscando metal. Y vaya si lo encontramos.

En el grupo había cuatro mujeres, de las cuales una funcionaba a base de sustancias estimulantes y otra estaba técnicamente muerta, manteniéndose viva gracias a algún mecanismo de animación suspendida que no quiso revelar. Las otras dos eran gemelas con inestabilidad emocional y desórdenes psicóticos, escapadas de algún laboratorio. Con el pack de las gemelas estaban incluidos dos tipos de Andrómeda que buscaban lo que buscaban. Entre los que vinieron conmigo estaba Khazum, reportero de riesgo de SdR, siempre viviendo al límite, y otros dos duros jugadores de rol, Gotrek y Kayus, curtidos en mil mazmorras.

Y aún así, con semejante grupo de aventureros, no pudimos hacer nada.

Todo iba bien hasta que llegamos al territorio del cuero. Nuestro primer intento fue fallido: garito cerrado. Así que los aventureros del sector duro intentamos dirigir al grupo hacia la verdadera zona metálica. Ya nos dirigíamos al piso bajo de los bajos, valga la redundancia, cuando fuimos asaltados.

Una mujer, morena, ojos negros y ropa demasiado ajustada para su coeficiente cárnico, me cerró el paso.- Heeeey, colegaaa, Mordoooor-. Obviamente, la chica se había fijado en el parche del ojo de Mordor que luzco en el hombro de mi cazadora. Sexualmente excitada ante semejante despliegue de iconografía del lado oscuro, la mujer siguió entablando contacto conmigo. Yo no lo sabía, pero estaba recabando información. Se aseguró de nuevo con lo de Mordor, hasta que yo le aseguré que yo era de Mordor a muerte. Después se lanzó a indagar sobre mis gustos musicales. Con unas hábiles fintas verbales me sonsacó la información que quería.- Sí, me gusta Manowar, claro que me gustan. ¿Como no iban a gustarme, joder, si son los reyes del metal?-. Acompañé mi frase con un gesto de poder con mi puño. Ya estaba todo perdido: me tenía.

No se como no me dí cuenta, caí en su trampa facilmente, debía ser de una serie 2.1 de Infiltradores triple 8. La chica, o tal vez debería decir la máquina, me había localizado. Sabía que me gustaban Mordor y Manowar. No tenía mi ADN, pero eso era suficiente, sólo podía ser yo. La ofensiva comenzó cuando aquello que parecía ser una chica me ofreció su bebida. Ahí me dí cuenta de todo y rechacé la oferta, pero ella insistió.- ¿Qué pasa, no te fías de mí?- Pues claro que no, no me fiaba de ella y así se lo hice saber. Le dije que no la conocía de nada, y mi madre siempre me dice que no hable ni acepte bebidas de desconocidas con las que no tenga posibilidades de echar un polvo. Esta cosa/chica era desconocida y además no era mi tipo.

Mientras todo esto sucedía, mi grupo había aprovechado para huir. Dado que el comando que secundaba a la supuesta T-888 (cada vez estaba más seguro de esto) bloqueaba las escaleras de bajada, el resto de aventureros se refugió en alguna parte por el piso de arriba. Me habían dejado sólo. Solamente Khazum y Gotrek mantuvieron el tipo y se quedaron a unos metros de distancia, para darme apoyo visual, ese que no es efectivo pero te hace sentir mejor.

Al verlos intenté huir hacia ellos, pero entonces una segunda mujer, rubia teñida, ojos negros, ropa con estampado de leopardo, se lanzó sobre mí. Esta fue si cabe más agresiva que la primera. Con una mano firme como sólo puede serlo una mano de aleación de poliacero cromado, la segunda mujer hizo presa sobre mi culo, glúteo derecho exactamente, y me inmovilizó. La primera chica aprovechó entonces para cuestionar los motivos de mi rechazo a tomarme su bebida.- No puedo aceptarla -le dije- porque puede estar envenenada. A lo mejor eres un robot del futuro enviado para asesinarme. Puede que te envíe Skynet.

Entonces la chica negó. Negó a Skynet con tanta fuerza como San Pedro puesto de anfetas negando a Cristo.- ¡¡¿¿SKYNET??!! ¡¡NOOOOOOO!!- Fue tal la elocuencia de su negación que comprendí que, efectivamente, me hallaba frente a una Terminator. Una mujer normal me habría mandado a la mierda al decirle lo de Skynet. Y por si fuera poco, añadió: Además si a mí me enviara Skynet yo no sería un robot, sino un organismo cibernético-. Ajá, eso fue la prueba definitiva, tenía que comenzar mi huida.

Con una estudiada contracción muscular, liberé mi culo de la garra de la segunda terminator, y simulando un saludo enrollado hice un giro con el cuerpo que me permitió esquivar a la de la bebida y correr hacia mis compañeros. Aquellas dos cosas comenzaron entonces a gritarme y a increparme, con sus estridentes voces de arpías metálicas, preparándose sin duda para salir en mi persecución. Sólo estaban esperando que sus sistemas operativos diesen la orden fatal:

Primary target: Nimendil
Command:
TERMINATE

Me reuní con Gotrek y Khazum y emprendimos la huida. El resto del grupo se había refugiado en un local que ¡oh, no! no era un sitio de rock. Dudé si entrar ahí o no. Si entraba y las maquinas me perseguían sería mi fin.

Estaba yo perdido en esa vicisitud, cuando oí una voz a mis espaldas.- Ven conmigo si quieres vivir-. No era, como todos habréis esperado, la voz grave de Constantino Romero, sino una agradable voz femenina. Me volví, y allí estaba ella, preciosa y adorable, aunque tan fría y dura como el metal del que estaba hecha. Yo todavía no sabía eso, aunque no tardó en decírmelo.- ¿Quién eres y qué quieres?- Le dije. Su respuesta me confirmó lo que yo ya sospechaba.- Soy un organismo cibernético enviado desde el futuro-. Lo sabía.- ¿Has venido a matarme?- Más valía asegurarse...
- No.

Sin más preámbulos me indicó que la siguiera y salió corriendo. Yo corrí detrás de ella como un tonto. Ya nos habíamos presentado, y además, ella si que era mi tipo, así que no había ningún problema. Esquivando a los peludos, salimos de los bajos por el lado contrario a aquel en el que estaban apostadas las asesinas de Skynet. La chica se montó en una moto, una harley poderosa, y yo subí tras ella. Arrancó con un giro, quemando neumático, y salimos de allí a toda leche, justo para ver como las dos terminatrix locas corrían tras nosotros.

- ¿Así que eres una chica metálica del futuro, eh?
- Un organismo cibernético: tejido vivo sobre endoesqueléto metálico. Y no soy una chica, las máquinas somos asexuadas. Lo que ves es sólo una apariencia para facilitar las misiones de infiltración entre los humanos.
- Ehmmmm, si, ya. Ya lo sabía, eh. Oye, ¿y para qué estás aquí?
- Para protegerte. Esas mujeres que te han acosado son asesinas enviadas desde el futuro por Skynet para asesinarte.
- ¿Y para que quiere Skynet matarme? ¿Y tú protegerme? ¿Es que soy importante en el futuro?
- No. Eres importante ahora. El objetivo prioritario es salvar a John Connor, y salvandote a tí salvaremos a John Connor.
- ¿A John Connor?
- Si, a John Connor. John Connor es el líder de la...
- Ya sé quién es John Connor. ¡Yo moriría por John Connor!
- Negativo. Esa es una acción improductiva. Si tú mueres, John Connor no sobrevivirá. No debes morir por John Connor.

El disparo de un arma me devolvió a la realidad. La pareja de T-888's nos seguía en un coche. Una de ellas llevaba un arma automática de gran calibre y la disparaba hacia nosotros, asomada por la ventanilla. Mi terminator protectora esquivaba las ráfagas mortales con acertados quiebros y giros de la moto. Tomó un desvío y entró en una de las nuevas autopistas subterráneas del alcalde. Las cyborgs locas nos siguieron.

- Oye, ¿como te llamas?
- Soy una máquina. No tengo nombre.
- Pero...
- Si te gusta y ayuda a tus fantasías sexuales, puedes llamarme Cameron.
- Vale, Cameron, pues. Y dime, ¿como piensas librarte de esas cosas? ¿Puedes acabar con ellas?
- Si. Pero hay cosas más peligrosas que yo en estos túneles-. Cameron tomó un nuevo desvío y entro en un túnel en construcción.

- ¡¿Estás loca?! Ahí ponía no pasar, túnel en construcción. A esta velocidad vamos a matarnos llendo por aquí.
- Es improbable. Vamos en una motocicleta. Pero los terminators nos siguen en un coche. Es probable que vuelquen.

En los túneles, no me preguntéis por qué, se trabaja de noche, y aquello ebullía de actividad. El paso de nuestra moto iba sembrando el caos. Caos que recogían y multiplicaban las dos cyborgs asesinas con el coche. Cameron siguió por el túnel, hasta donde se unía con el tunel de frente. Allí al otro lado, una tuneladora avanzaba hacia nosotros, hacia la pared que unía los dos túneles, para ensanchar el agujero que habían abierto los operarios y por el que acabábamos de pasar.- ¡Frena, máquina loca, frena! ¡Por las pelotas de Crom, nos vas a matar a todos, zorra metálica!

- Negativo. Voy a esquivar la tuneladora-. Por los pelos no nos matamos. Pero la atractiva terminator parecía saber lo que hacía. En el último momento echó la moto a un lado y se escabulló entre la máquina y la pared de roca. El ruido que escuchamos a continuación, de las fresas de la tuneladoras destrozando un coche, no resultó muy prometedor para las cyborgs chifladas.

Cameron fue a comprobar que todo estuviese en orden. Si no estaban ya muertas las mató ella misma. Y también al conductor de la tuneladora, que protestó porque Cameron había destrozado las fresas para rematar a los cyborgs.

-Exterminadas. Vámonos-. Volvimos a montar en la moto y salimos a la superficie. Cameron condujo un rato, hasta llegar a una explanada, el parking de un enorme centro comercial, desierto a estas horas.

- Vale, y ahora, ¿puedes dedicar un momento a explicarme que pasa? ¿Por qué es tan importante que yo sobreviva? ¿Qué es lo que voy a hacer tan importante para ayudar a John Connor?
- Dentro de 6 días, 20 horas y 34 minutos, tu nuevo personaje, el que tardaste tres meses en diseñar, y que has jugado esta temporada, morirá en una partida. Una pifia de tu personaje dañará al personaje del sujeto identificado como Bano Tuk. Esto desencadenará una reacción psicótica en él y declarará una acción de ataque sobre tu PJ. Ese primer ataque no lo matará, pero le impedirá realizar acciones en los siguientes cuatro turnos, nada de lo que intentes servirá. Antes de que estos turnos pasen, el personaje de Bano Tuk habrá acabado con el tuyo.
- Que hijo de puta.
- Negativo, su madre...
- Ya, ya, es sólo una expresión. Quiero decir que siento odio hacia él por lo que ha hecho. Por lo que hará, quiero decir.
- Odio. El odio generará en tí un sentimiento de rechazo y reclusión que te alejará de tus amigos y las partidas de rol durante tres semanas.
- ¿Y eso ayudará al lider de la resistencia del futuro?
- Si. Durante ese tiempo de enfado con tus amigos no jugarás al rol, pero no estarás ocioso. Por fin encontrás el tiempo que siempre has querido para desarrollar por completo y pulir los detalles de tu propio sistema de juego: Piratas Temporales.
- ¡Oye! Un nombre cojonudo. Nunca he sabido que nombre ponerle a mi sistema. ¿Y que tiene que ver mi reglamento con la guerra contra las máquinas?
- Todo. Durante su juventud, John Connor jugará a tu juego. Jugará mucho. Se convertirá en uno de sus juegos de rol preferidos y se aprenderá todo el trasfondo de memoria. Los conocimientos adquiridos jugando a Piratas Temporales les serán de vital utilidad después del Día del Juicio.
- Y si yo hubiera muerto y Connor no hubiese conocido mi reglamento...
- Si no hubiera jugado a Piratas Temporales, a John Connor nunca se le hubieran ocurrido las ideas geniales que le permitieron escapar del campo de prisioneros Century, y habría muerto electrocutado, enganchado en una alambrada de seguridad.
- Joooo-der... Hey, un momento, ¿y si Bano no mata a mi personaje?
- Lo hará.
- ¿Como puedes estar tan segura?
- Vengo del futuro. Sé como se van a desarrollar los acontecimientos. Además, tu pifia va a dañar la armadura de Iron Dwarf, el PJ del que Bano Tuk más se ha encariñado y eso le va a molestar mucho, porque ha gastado casi 100 monedas de oro en mejoras.
- Si, va a ser una putada para él. ¿Oye, pero que hay entonces de todo ese rollo de "No hay destino, sólo el que nosotros hacemos"?
- Es una falacia, una frase de ánimo para tiempos difíciles. Si hay destino. Tu destino es crear el juego de rol preferido de John Connor. Por eso querían matarte, y por eso te he salvado-. Sin emoción alguna, volvió a subir a la moto y se dispuso a marcharse.

- Hey, espera, ¿qué haces?
- Arranco la motocicleta para marcharme.
- Ya, ya lo veo, pero ¿y yo? ¿que pasa conmigo? ¿Ya no tienes que protegerme más?
- No. Skynet no mandará más cyborgs asesinos. Eres importante, pero no tanto-. Putas máquinas, siempre te dan la información de más que no necesitabas saber.

- ¿Pero no irás a dejarme aquí, verdad?
- Afirmativo. Tengo más objetivos a los que proteger.
- ¿Y no te pillan de camino a mi casa? Así me ahorro el paseo.
- Negativo. No me pillan de camino. Además, por la dilatación de tus pupilas, el ritmo anormal de tu pulso y el bulto de tus pantalones calculo un 80% de probabilidades de que tus intenciones para que te lleve a casa sean tener sexo conmigo.
- Bueno, yo...
- Soy una máquina. Un endoesqueleto metálico envuelto en tejido vivo.
- Si, pero es un tejido tan adorable...
- Afirmativo, me construyeron para generar esa reacción en humanos débiles como tú y facilitar mi labor de exterminio.
- ¿Pero ya no eres una asesina, no? ¿Ahora eres una cyborg buena, verdad?
- El término buena no se aplica a una máquina. Mi función primaria es el exterminio de humanos. Cuando me capturaron, John Connor me reprogramó para proteger a los humanos de otros terminators.
- ¿Y como te capturaron?
- Estaba realizando una misión de exterminio. El humano al que tenía que eliminar había puesto cepos electroquímicos en la entrada de su búnker y no me puede liberar.
- Ja, suena a algo que yo haría.
- Lo harás.
- ¿Lo haré? Espera, espera. ¿El humano al que intentaste exterminar era yo? O más bien, ¿voy a ser yo?
- Si. Pero no fue un intento, fue una exterminación exitosa.
- ¿Qué significa eso?
- Que yo te maté-. Y así, sin más, arrancó la moto y se alejó de mí, dejándome allí tirado, en medio de ninguna parte, con la terrible responsabilidad de crear el juego de rol preferido del líder de la resistencia humana contra las máquinas del futuro y con la no menos terrible certeza de que yo acabaría muriendo a manos de una bella cyborg asesina, la misma que me había advertido de ello. Y lo peor de todo, sabiendo que no podría resistirme a dejarla entrar en mi bunker por las posibilidades de tener sexo con ella, aunque me matase mientras, cual mantis de acero, inmisericorde en su labor de búsqueda y exterminio.

Y a pesar de todo esto, de todas estas responsabilidades para con el futuro, mi problema más grande seguía siendo no saber volver a casa.

12 cosas (no) relacionadas:

Khazum dijo...

!!METAAAAALLL¡¡ Aún recuerdo la voz aguda y repugnante de esa cyborg asquerosa.

En cuánto a lo del contacto visual, no sabíamos si te gustaban esas chicas y preferimos dejarte aire libre para que no fuera una situación incomoda. Aunque te observaramos por si las cosas se torcían.

Muy buen relato, aunque la segunda parte, demasiado fantasosa.

Thardus dijo...

sea cual sea la situacion siempre acabas preguntandote como coño vuelves a casa

Guybrush dijo...

ÉPICO.

Has aunado a la perfección la realidad y la ficción hasta el punto de que es prácticamente imposible discernir en qué momento pasas de lo que ocurrió a lo que imaginaste (puedo creerme que te respondiese lo de "Además si a mí me enviara Skynet yo no sería un robot, sino un organizmo cibernético). Me quito el sombrero.

A mí Concha, la dueña del Lemmy, me acarició el pelo... no es lo mismo que enfrentarse a cyborgs pero también acojona lo suyo.

Lintu** dijo...

jajaja, eso de fusionar la realidad con lo ficticio mola xDD

Yo haciendo eso, en una redaccion, me cargue a un heavy de mi barrio con una catana jajaja xDDD
Pobre chaval, segun mi redaccion lo mato una secta satanica jajajajaja

Nimendil dijo...

"A mí Concha, la dueña del Lemmy, me acarició el pelo... no es lo mismo que enfrentarse a cyborgs pero también acojona lo suyo."

Eso si es un relato de terror, Guybrush.

Lintu, como sigas haciendo ese tipo de redacciones tus profesores van a empezar a ir a clase con escudo.

¿Y fusionar la realidad con lo ficticio? Mira que yo he dicho siempre que las Crónicas Niméndilas son relatos realistas, tanto que hasta podrían definirse como costumbristas. Pero no sé porque nunca me habéis creido... xD

La verdad es que gran parte de este relato es cierto, aunque me ha recordado Khazum que se me ha olvidado que la tipa me contó el chiste del metal. Lo de la persecución... tal vez me lo imaginé un poco. Tal vez incluso entré en ese sitio que no era de rock. Tal vez nunca me decida a terminar mi reglamento de rol. ¿Quién sabe? ¿Acaso hay diferencia? ¿Por qué profundizar en la realidad, nosotros, que somos adictos a la ficción?

Dinorider d'Andoandor dijo...

jajaja

buena Nim

no sé, de algún modo las chicas malas me resultan ususalmente interesantes


ah, me hiciste recordar que la primera vez que me una chica me inmovilizó por una nalga fue en una iglesia, y como me sorprendió tanto que me quedé con cara de Frodo, ella se lanzó contra la otra nalga para hacerme reaccionar. Fue tan anecdótico que hasta lo acabé posteando años atrás, jajaja

Ki dijo...

enfermo, si te van las chicas de goma ¿por que no te compras una? o haces como bano y la pides en un`post

Jeral dijo...

Esta historia está dentro de la continuidad de Terminator, TSCC, de Terminator 3 o de Terminator Salvation?

Nimendil dijo...

Realmente está dentro de la continuidad de las Crónicas Niméndilas, pero es un crossover que surge por un atracón que me dí de todos los capítulos que me faltaban por ver de TSCC.

Jeral dijo...

No entiendo cómo es posoble que haya gente que adore TSCC mientras otros la consideran una bazofia. Es posible tanta diferencia de criterios?

Lograi el Luciérnago dijo...

Nimo, Nimo, Nimo...
Y, aún así, te la follar*as igual, ¿no...?

Jeral dijo...

A Cameron? Me pongo un preservativo de malla de acero, lubricante bardahl máxima compresión y a darle!

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