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lunes, 9 de noviembre de 2009

Millenium II (2009)


Si la anterior entrega era fresca, entretenida y de acción, la segunda es oscura, lenta y aburrida. Si no has leído el libro, probablemente no la entiendas y si lo has leído la síntesis parece incompleta, caótica y reducida. Pasa por alto aspectos interesantes y sin embargo incluye demasiados personajes secundarios, que aparecen poco y desdibujados. Si la primera parte nos mostraba los bellos paisajes escandinavos, esta muestra un Estocolmo desordenado, frío y agobiante, muy lejos de la idea de ciudad nórdica ordenada y limpia presente en el imaginario popular de los europeos del Sur.

El hecho de no tener una historia concreta y conclusa puede ser uno de los factores que la distinguen de la primera entrega, que poseía un final más o menos cerrado. En esta película, como en el libro, muchos lazos quedan sin atar, muchos sucesos sin concluir.

En definitiva, una cinta demasiado larga y sin un guión claro. Una mala adaptación y un claro producto comercial que deja de lado lo artístico y creativo que caracterizó a su predecesora, con el único fin de hacer taquilla. Un fracaso.



Buscando en el cajón de sastre, he encontrado esta infografía de La Vanguardia sobre Millenium II, una guía muy útil si quieres ver la película y no leerte el libro. No la amplíes si no quieres Spoiler.

lunes, 26 de octubre de 2009

Edén al Oeste (2009)


Edén al Oeste es una película a medio camino entre intimista y documental. Va de lo general a lo particular. Del drama de la inmigración masiva precaria a la historia de las relaciones humanas.
La cinta narra el viaje de Elías en busca de un ideal, personificado en la ciudad de París. Pero más que una road movie, la película se compone de pequeñas escenas, situaciones, encuentros y desencuentros que tejen entre sí el recorrido de un hombre que sin conocer lenguas ni costumbres se va abriendo camino a través de Europa.

La expresividad del protagonista (Ricardo Scamarcio) que apenas dice unas frases en toda la película, pero logra con su penetrante mirada hacer que el espectador se meta en su piel, se convierte en un gran aliciente para la cinta, cuyo reparto restante se compone de estupendos y desconocidos actores secundarios.

No suele ser común la combinación de cine social y acción, pero en este caso, las persecuciones y carreras por las calles de diversas ciudades son una constante, que representan la huída y el continuo escapar del protagonista.

lunes, 12 de octubre de 2009

Cinequiz

Con permiso de Khazum, hoy os propongo un Cinequiz. Que sea él quien decida si os da o no px por vuestra respuesta.

¿A qué todo pertenecen las siguientes partes?

lunes, 5 de octubre de 2009

Malditos Bastardos (2009)


Hace unas semanas se estrenó la esperada Inglorious Basterds, la última película de Tarantino. Como saben, Sima de Rol es un blog de rigurosa actualidad. Salvo excepciones. Esta es una de ellas: una película de Tarantino no es una película cualquiera, y para realizar su crítica se requieren tiempo y meditación. Espero que les guste el resultado. Dentro texto:

Malditos bastardos es una película de autor. Por supuesto sin que esto implique que sea una gafapastada o una película sin argumento de los años 60. Es una cinta de autor porque el sello de su artífice se plasma en las escenas sin importar si pega o no pega. Por ejemplo esos carteles indicadores escritos a mano que nos indican el nombre de ciertos personajes históricos. No son constantes. Simplemente en esa escena parece que hacen falta y se ponen. O cuando se nos presenta al Sargento Stiglitz, a modo de introducción de una serie ochentera. Tampoco es constante, tampoco presenta así a todos los personajes; sin duda Stiglitz merecía una presentación personalizada. Detalles caprichosos que Tarantino quería meter en su película sí o sí, y que confieren a esta una toque artístico y genial.

La cinta, entretenida en su conjunto, nos ofrece algunas muy buenas escenas. Destacan entre ellas la del “Apple Strüdel”, la del café en el sótano de “La Lousiane” y en general las que suceden dentro del cine. Con una maestría propia de los mejores autores de cine clásico americano, Tarantino consigue alargar las secuencias hasta el punto de hacer al espectador estremecerse en la butaca. El juego temporal es constante a lo largo de la cinta. Con recursos como la cámara lenta o los extensos silencios por un lado, y la cámara rápida por otro, consigue la tensión adecuada para cada escena.

Técnicamente, la cinta cuenta con un amplio repertorio de planos, angulaciones y movimientos de cámara. La amplitud de cámara es también importante ya que logra unos magníficos planos panorámicos como el que encuadra la cueva (donde se esconde “el oso judío”), el puente donde están apostados los soldados, el bajo-puente, el bosque; en la que es sin duda una de las escenas técnicamente mejor conseguidas del filme.
Los movimientos de cámara son creativos y cobran bastante protagonismo en la película: no se subordinan a la acción, sino que forman parte de ella. Encontramos planos originales (como aquel cenital que nos muestra las habitaciones sin techo con los tabiques abiertos), travellings largos y elaborados, primeros planos que se mantienen fijos unos instantes para transmitir la esencia de los personajes que enmarcan...

En cuanto al reparto, se sustenta principalmente en la figura de Christoph Waltz, que interpreta con realismo y elegancia al Coronel Hans Landa. En torno a él gira toda la cinta y es uno de los personajes más dibujados, que evoluciona a lo largo del metraje, manteniendo siempre presente su perspicacia y la controversia entre los sentimientos de lealtad y ambición.

La interpretación de Brad Pitt (del que alabamos su actuación en la última cinta de los Coen) deja bastante que desear. Si bien es cierto que su papel de reclamo comercial condiciona nuestra percepción a priori, su actuación no logra cambiar la idea de que su presencia (de no más de 30 minutos) en la película supone más bien una cara guapa que mostrar en las alfombras rojas de los festivales. Sin embargo, podemos romper una lanza en su favor (remontándonos a una trayectoria que nos deja interpretaciones memorables que van desde el jovencito de Thelma y Louise, al alter-ego maligno de Edward Norton en El Club de la Lucha o el ya mencionado entrenador de gimnasio en Quemar después de leer) y afirmar que no queda claro si es él el que no da la talla, o por el contrario lo es su personaje. La mandíbula forzada y la extraña modulación vocal no dejan mucho lugar para proezas interpretativas, pero quizá el papel le hubiera convenido más a un actor desagradable y no a uno atractivo tratando de parecerlo.

El resto del curioso reparto se compone principalmente de actores alemanes (Michael Fassbender) y amigos de Tarantino (Eli Roth), que se mantienen en sus papeles, sin llamar mucho la atención, a excepción del ya mencionado Sargento Stiglitz y sus agudezas verbales.
La presencia femenina resulta bastante sosa, más por Diane Kruger que por Mélanie Laurent, pero en general encarnan unos papeles planos y predecibles, sin mucha garra. Esta última sin embargo interpreta unas de las escenas más brillantes de la cinta; las que muestran los preparativos del estreno de la película “El orgullo de la Nación”. Esta película es en realidad un corto de siete minutos rodado por Eli Roth e interpretado por Daniel Brühl, y que se rumorea aparecerá en los extras del DVD, Blu-ray o lo que sea.

Otro punto a destacar son los diálogos. De esos que se recordarán, de esos que formarán parte de los libros de frases célebres del celuloide. Conversaciones a veces eternas, como la de Hans Landa y Lapadite, o escuetas como la mayoría de las mantenidas por el personaje de Brad Pitt.

En definitiva, el ritmo es bueno y la historia entretenida. La realización muy conseguida y el guión muy al estilo Tarantino. Y excepto las pequeñas críticas reseñadas, el resultado es una buena película, que auna lo bueno del cine negro clásico y la originalidad de una creación personal de un director que va dejando ya tras de sí un buen repertorio.

Como suele ocurrir en estos casos, el esperado estreno ha ido acompañado de una campaña de promoción, de la que a España han llegado pequeños retazos, y que ha dejado tras de sí una original página web, diseñada al estilo de un videojuego. No se la pierdan (tampoco).

lunes, 7 de septiembre de 2009

Tierras de Penumbra


Tierras de Penumbra narra una etapa de la vida del escritor inglés C.S Lewis. Seguramente la más bonita, la más feliz, y a la vez la más dura de su existencia.
Filmada con crudeza por Richard Attenborough, en la considerada mejor película de su filmografía, la cinta describe la relación entre Lewis y una admiradora americana, que termina convirtiéndose en su mujer, técnicamente primero y prácticamente después.
Perfectamente ambientada en el Oxford de los años cincuenta, con su parafernalia, sus fiestas y sus decimonónicos atuendos, la cinta relata la organizada vida de los hermanos Lewis, solterones ingleses que comparten casa, profesión y forma de ser, pero cuya existencia se verá desordenada por la visita de Joy Gresham, que no solo crítica sino que revoluciona los anquilosados modos de hacer de la cúpula educativa de Oxford con su presencia, divorciada y con un hijo, en compañía de Lewis en los actos sociales.

Anthony Hopkins realiza una magistral interpretación de Lewis, y consigue con especial intensidad las miradas de un hombre que renace cuando está más cerca del final que del principio de su vida. Este hecho pone de manifiesto que a veces no es necesario un actor físicamente parecido al protagonista, sino uno que logre captar la esencia de su vida, como es el caso.


La cinta aborda de refilón el grupo los Inklings, con el que Lewis compartió cervezas frías y charlas literarias en el café “The Eagle and child” y al que también pertenecía su siempre amigo J.R.R Tolkien.
Quizá echo de menos más protagonismo de dicho grupo, que parece tuvo gran importancia en la vida de sendos escritores, pues era lugar de lectura, críticas y comentarios de sus novelas, durante la época que abarca la cinta.



Una película extremadamente triste, pero no de esas de “momentos llanto” prefabricados. Sino de esas en las que te adentras tanto en la historia que llegas a llorar cuando los personajes lloran.

lunes, 31 de agosto de 2009

Mapa de los Sonidos de Tokio


La película empieza despacio. Al principio te dedicas a contemplar las imágenes que se suceden lentamente y sin más conexión que pertenecer a la ciudad de Tokio. Pero el ritmo continúa siendo lento, los diálogos escuetos y la historia minúscula.
Es, quizá, poco relato para mucha cinta. Bien filmado. Demasiado inspirado, sin ocultarlo, en Haruki Murakami. Midori, Murakami-son. Guiños.

Mapa de los Sonidos de Tokio es una película minimalista, repleta de detalles. Colores fuertes como las luces de neón. Texturas chiclosas como los pastelitos de fresa. Sonidos acuosos como los sorbos de Ramen.
Con una interesante fotografía y un retrato de la ciudad de Tokio a medio camino entre tópico y turista. Muy contemplativa, pero sin cuerpo. Personajes desdibujados. Voz en off; la historia está narrada por un personaje que no se sabe muy bien que pinta ahí.


Demasiada expectación ha supuesto el último estreno de Isabel Coixet (La vida secreta de las palabras). Ha sido tratada comercialmente como producto de masas, cuando su público se encamina más hacia amantes del cine, a los que no importan la falta de acción y de palabras, y seguidores que quedarán decepcionados con el bajón que supone en la filmografía de la autora que logró cautivar con Mi Vida Sin Mí o Elegy, con personajes complejos e historias emocionantes.

lunes, 3 de agosto de 2009

Las Vírgenes Suicidas (1999)


El otro día volví a ver Las Vírgenes Suicidas. Lo hice porque cuando la ví por primera vez hace bastantes años me gustó. Y ahora quería verla a sabiendas de que era el primer largometraje de Sofía Coppola y para hacer un análisis algo más crítico. El resultado fue que la peli me siguió gustando pero no dejó de parecerme un poco floja, superficial e inconexa. Las imágenes de sueños o ilusiones se intercalan sin motivo, y las de adoración a Kirsten Dunst son demasiado frecuentes y excesivas. Los motivos del suicidio tampoco quedan claros (supongo que sí lo harán en la novela de Jeffrey Eugenides en la que se basa el guión); los padres no son excesivamente estrictos, las chicas causan fascinación a todos los chicos del barrio, son atractivas, sonríen, se divierten... y otra de las cosas que no queda claras es la actitud de los chicos que narran la historia, aunque esto se puede atribuir a la estupidez de la edad o simplemente a las estructuras cerebrales limitadas del género masculino (con perdón): ¿porqué no hacen nada para ayudarlas?
En definitiva, para ser la primera película podría estar bien, pero una producción excesiva hace que deje de ser una película sencilla de iniciación y se convierta en una entrada con pretensiones en el mundo del celuloide.
Lo que más me gusta de la cinta son las imágenes, poéticas y con un color desvaído y pastel acorde con la conseguida ambientación y vestuario de los años setenta. Y por supuesto un hortera y jovencísimo Josh Harnett que no tiene desperdicio.



Con todo esto Las Vírgenes Suicidas es una película entretenida y no muy larga, ideal para una tarde de verano, aunque difícilmente admite un segundo visionado.

sábado, 4 de julio de 2009

Feliz dia de la Independencia

Buenos días. En menos de una hora estos aviones se unirán a otros de todo el mundo para lanzar la mayor batalla aérea en la historia de la humanidad. La humanidad. Esa palabra adquiere hoy un nuevo significado. Tenemos que dejar a un lado nuestras insignificantes diferencias, y unirnos por un interés común. Tal vez el azar ha querido que hoy sea 4 de julio y que de nuevo vayáis a luchar por vuestra libertad. No para evitar tiranía, o presión, o persecución, sino la aniquilación. Lucharemos por nuestro derecho a vivir, a existir. Y si vencemos hoy, el 4 de julio ya no será únicamente una fiesta norteamericana, sino el día en que el mundo declaró al unísono: "No desapareceremos en silencio en la oscuridad, no nos desvaneceremos sin luchar. Vamos a vivir, vamos a sobrevivir." ¡Hoy, celebramos nuestro día de la independencia!




Curiosidades de la pelicula:
-El sonido de las armas alien es de la película "La guerra de los mundos" (1953).
-El nombre proviene del hecho de que toda la acción ocurre entre el 2 de julio y finaliza coincidentemente el 4 de julio, es decir, el día de la independencia estadounidense.
-En el videojuego Star Fox 64, la batalla en el planeta Katina es un claro homenaje a la película.
-En la parte central del poster de la película (más arriba de la parte central de la nave), se puede apreciar una figura muy similar a Mickey Mouse.
-A pesar de que se rodó en 1996, en una parte de la película se muestra un mapa de la Unión Soviética diciendo que es de Rusia, siendo que en esa época, la Unión Soviética ya había desaparecido.
-Cuando introducen el virus en la nave gorda, descubrimos con estupefacción que los extraterrestres no sólo usan el mismo protocolo de comunicaciones entre ordenadores que nosotros, sino que utilizan ordenadores del mismo tipo que permiten correr los mismos programas que nosotros y además son capaces de importar gráficos y sonido con el mismo formato (la calavera riéndose).
Aguila 3 zorro 2

La malas lenguas dicen que el guionista ofrecio el mismo guión a Roland Emmerich y a Tim Burton, uno tituló a su película Independence Day y el otro Mars attacks, pero la segunda a mi me parecio un peñazo, y de la que hoy hablamos esta en mi lista de las 10 peliculas favoritas.

O como diria el reberendo: estamos inmersos en una misión muy concreta que nunca conoceremos pero si se que hoy los caballeros negros una vez mas saldrán victoriosos

Mira que poner chopitos como marcianos...

jueves, 11 de junio de 2009

Reflexiones enviadas desde el futuro

Hola de nuevo, amigos. Ya que estabamos antes con Terminator, voy a seguir hablando del tema.

No creo que vaya a ver Terminator Salvation. Supongo que algún día, como curiosidad, la veré. De pasada, por hacer algo. Pero la verdad es que no tengo interés real en verla. ¿Por qué? Por que esta peli ya no es Terminator.

Terminator, como concepto, fueron dos películas: "The Terminator" y "Terminator 2: El Juicio Final". Y punto. Luego hay dos cosas, dos productos relacionados que son Terminator 3 y Las Crónicas de Sarah Connor. Son cosas, como digo, relacionadas, pero que no son realmente Terminator. Voy a hablar un poco sobre todo esto. Doy por hecho que todos sabéis de que hablamos, así que no voy a liarme con detallitos ni a avisar de spoilers. Además, creo que no se avisa sobre spoilers de hace más de 20 años.

The Terminator. Un peliculón. El futuro está controlado por un ejército de máquinas que libra una guerra contra los pocos supervivientes de la raza humana. La Resistencia está dirigida por John Connor, un carismático lider sin el que nada de esto sería posible. Por eso las máquinas deciden enviar un cyborg exterminador al pasado para que mate a la madre de Connor, antes de que este sea concebido y así evitar la amenza futura. John Connor, a su vez, manda a un soldado al pasado a proteger a su madre del terminator. Este soldado resulta acabar siendo el padre del propio John Connor, dando lugar así a una paradoja.

A pesar de la gran carga de ciencia-ficción, The Terminator no es una película de acción. Al menos no de manera principal. The Terminator es principalmente una película de terror. Una máquina intenta matar a Sarah Connor y no hay modo humano de detenerla. Es el peor enemigo posible. Ni todos los asesinos del cine de terror juntos son tan temibles como el terminator, pues el único objetivo de este es la eliminación de su objetivo y no parará hasta lograrlo o ser destruido, y esto último es casi imposible.

La escena culmen, el apogeo del terror en la cinta, llega cuando el cyborg sobrevive a la explosión del camión, y aparece, abriéndose paso entre las llamas, en su verdadera forma. La piel sintética se ha quemado por completo y la máquina avanza desnuda, mostranado su endoesqueleto cromado, cruel parodia del cuerpo humano. La escena de la fábrica es un momento de tensión cumbre, acentuado por el efecto del stop-motion. Perfecta.

Terminator 2: El Día del Juicio. Contradiciendo al refrán, esta si es una buena segunda parte. Retomando la idea de la anterior película, James Cameron utiliza el concepto para dar forma, esta vez sí, a una peli de acción. La historia nos sitúa años después de la primera película. Sarah Connor ha sido encerrada en un psiquiátrico y John va dando tumbos por familias de adopción. Las máquinas vuelven a enviar un cyborg exterminador, un modelo mejor esta vez, a matar a John Connor. El propio John manda a un terminator reprogramado a proteger a su yo del pasado.

La película es estupenda. Escenas míticas, plagadas de frases memorables y buenos momentos con Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton como grandes estrellas. También un peliculón. De un corte muy distinto a la anterior, pero aún así un peliculón. Además, la paradoja se complica, al meter en la trama al tipo que diseña Skynet basándose en los restos del primer T-800. Si las máquinas no hubieran enviado al primer exterminador, Skynet no hubiera existido. Además, si no lo hubieran enviado, John Connor no habría tenido que enviar a Kyle Reese y él mismo no habría nacido, anulando así el motivo del envío del primer terminator. Un bucle paradójico con doble causa-efecto.

Y así Terminator 1 y 2 conforman un todo, una historia contada en dos partes, distintas, pero que engranan con bastante perfección.

Y luego ya están los subproductos.

Terminator 3, una claro ejemplo de película recaudatoria. No aporta nada a la historia y manda a la mierda muchos de los conceptos de sus predecesoras. Tiene sus momentos, claro, como es inevitable en todas las pelis de Schwarzenegger, pero no pasan de ser anecdóticos.

Las Crónicas de Sarah Connor. Otro producto para lucrarse. Aquí si que intentaré no hacer mucho spoiler. La historia se sitúa entre T2 y T3. Hay que verla partiendo de la premisa de que es una serie y que obviamente no va a lograr igualar el listón de las películas. Pero aún así la primera temporada es bastante buena. En este caso el encargado de acabar con John es un terminator T-888, mejor que el modelo Chuache. A su vez, el John Connor del futuro, que no es tonto y sabe lo que todo futuro lider de la resistencia necesita a los 20 años, envía a una terminatrix modelo sexy para proteger al John del pasado.

La serie pretende relatar el día a día de los Connor, y los problemas que tiene John para combinar su vida de futuro lider de la humanidad con su vida de chico normal. Todo ello mientras luchan contra Skynet. Como digo, los nueve capítulos de la primera temporada mezclan todos estos elementos de manera bastante interesante.

La segunda temporada, sin embargo, es un despiporre. Empiezan a aparecer personajes secundarios por todos lados y que no vienen a cuento, hay un montón de capítulos de relleno y tramas que no llevan a ningun lado. Además, al final acabas odiando a todos los personajes. Al John porque es un gilipollas, a Sarah porque no hace más que hacer el imbécil y poner en peligro todo por lo que luchó cuando era Linda Hamilton, a Cameron porque está mal programada y se dedica a vivir su vida en de proteger el culo de John Connor, al hermano de Reese porque es un capullo que no se sabe bien que pretende y a su novia china del futuro, porque a pesar de estar bien buena es una cabrona que quiere cargarse a Cameron. Total que los únicos que se salvan son el agente Ellison y John Henry. Y encima, por Chrome, es todo tan puritano. John se echa una novieta. Y en toda la puta serie ¡sólo se dan un casto beso! Por favor.

El mejor ejemplo de lo mala que es la segunda temporada es que han cancelado la tercera y ya no va a haber más. El problema creo yo es que han pretendido ser demasiado ambiciosos, y han tejido demasiadas tramas que no han podido unir luego. Además, se han pasado por el forro todos los conceptos originales. Una de las mejores cosas de Terminator es que mandar a alguien al pasado es algo difícil. Por eso sólo envían gente de uno en uno. En la serie las máquinas del tiempo las deben vender en el todo a cien, porque hay más gente del futuro por ahí que pelos en el culo de un ewok. Y eso le quita toda la credibilidad al asunto. Porque si tan fácil es mandar gente al pasado, ¿por qué las máquinas no mandan todo un ejército de terminators al pasado a arrasar el mundo o John Connor a un par de batallones a protegerse a si mismo en vez de a una terminatrix con problemas de reprogramación?

En fin, que no. Si no la habéis visto, podéis ver la primera temporada. La segunda es una pérdida de tiempo y acaba cansando. Los pocos momentos buenos no compensan las carencias de guión y momentos de inactividad. Aunque hubo un capítulo que me gustó mucho, y que ya que estoy con el tema lo voy a comentar. Lo pongo entre paréntesis y en letra pequeña por si queréis saltároslo, ya que no es tema central de esta entrada.

(Es el capítulo 11, un capítulo totalmente de relleno sobre una trama paralela de Cameron. No pega nada en la serie, pero como corto de ciencia-ficción me parece muy bueno.
Resulta que Cameron, aparte de proteger a John Connor parece que tiene otras misiones programadas. Por las noches (como si los malos sólo atacasen a John de día) se va a la hemeroteca local a investigar, junto con el bibliotecario que es un paralítico muy simpático que se queda prendado de ella. Resulta que investigando encuentran a un tipo que sale en unas fotos del siglo pasado mirando al cielo en la fiesta de fin de año y que tiene una pintaca de terminator que tira pa'trás. Deducen, claro que está mirando al cielo para medir su coordenada temporal por la posición relativa de las estrellas. Claro, no podía ser que sólo mirase los fuegos artificiales o la luna o que estuviese colocado o algo. No. Así que se ponen a indagar y acaban descubriendo una historia apasionante. Un terminator había sido enviado al pasado, a una determinada coordenada espacial donde debía eliminar a un tipo que sería importante en el futuro. Entonces llega y mata al tipo que cree que es. Pero luego se da cuenta de que se ha equivocado, que lo han mandado un siglo antes y que ha matado al que no era. Y no sólo eso, sino que a matado al tío que iba a construir el edificio en el que un siglo después él tenía que matar a su objetivo. ¿Y que hace? Se dedica a invertir en terrenos y compra el solar del edificio, lo diseña, organiza la obra y lo construye él mismo. Durante la construcción del edificio, en la sala en la que va a celebrar el mitin su futuro objetivo, construye una falsa pared y se empareda dentro. Entonces se pone en función letargo a esperar un siglo, para cuando se cumpla la fecha en la que tiene que matar a su víctima, salir de la pared y ejecutarlo. Un plan genial y lleno de creatividad que nos enseña por qué debemos temer a Skynet. Por suerte, Cameron lo descubre, va al edificio, rompe la pared y machaca a ese cabrón metálico. Aunque viendo el capítulo me dio pena, porque era un terminator realmente gracioso y emprendedor. En fin, un buen cuento de CF, pero volvamos al post principal)


Y llegamos a Terminator 4. Esta peli transcurre en el futuro, después del Día del Juicio. Y ya está. Sólo con saber eso se quitan las ganas de verla. Ya no es Terminator. No tiene máquinas enviadas desde al pasado para cambiar el futuro. Ya no tiene gracia. Es sólo una peli de ciencia-ficción en la que hay una guerra de humanos contra máquinas. Mogollón de efectos especiales, mogollón de robots super malvados y cantidad de mierda digital. Tal vez si no la hubieran llamado Terminator 4 hubiera ido a verla. Paro así no. No como Terminator. Ya he escarmentado con Indi 4 y con Star Wars. No me van a pillar otra vez.

Y lo de John Connor es lo peor. No trago al Christian Bale. Me cae gordo. Y verlo encarnar a John Connor, uno de mis idólos de toda la vida, es muy doloroso. Si por lo menos fuera un John Connor molón, que fuese a hacer de esta una película épica, todavía, pero ver como la resistencia es liderada por semejante hortera me da nauseas. Y ni siquiera eso, porque se oye comentar que Connor no es lider de la resistencia, que el presente en el que vive no es el futuro para el que lo prepararon y no es más que un mindundis en toda la historia.

Así que no. No pienso ir a verla. Ya la veré un día en Antena 3 con anuncios.

Es que, joder, es lo que decimos siempre, ¿por qué harán remakes y versiones y segundas partes? Que hagan películas originales, con tramas nuevas. Mira que no podían dedicar parte de los presupuestazos que tienen para pagar a un tío que se curre un guión nuevo y original. Yo se lo hago gratis, si quieren. Pero no. Tienen que venir con sus millones a jodernos nuestras pelis de siempre.

Y yo os diré por qué lo hacen. Porque nos dejamos. Porque vamos a verlas. Ahora los señores productores se han dado cuenta que los que van al cine y los que compran merchandising son los frikis. Después de tantos años por fin se ha hecho la luz en sus obtusas mentes. Así que ahora se dedican a hacer películas para los frikis. ¿Les gustan los personajes de tebeo? Vamos a hacer pelis sobre ellos. Sobre todos ellos. ¿Les gusta La Guerra de las Galaxias? Pues vamos a hacer el doble de las que ya había. Y una de dibujos. ¿Les gusta Terminator? Pues vamos a darles dos tazas llenas.

Y no, cojones, no. No es así como debería ser. Y por eso no pienso ver Terminator 4, igual que no pienso ver ninguna de estas mierdas que hacen ahora especiales para frikis. Que se las queden en su puto Hollywood, igual que se pueden quedar a su puto Tom Cruise y a su puto Hugh Grant.

Porque no pienso verlos. A mi me gusta que hagan cine original. Como el que se hacía antes. Cuando no se tenía conciencia de que había una "sector friki". Un sector que parece que ha pasado a ser el sector gilipollas-sin-criterio. Por favor amigos, no bajemos el listón. No tenemos que tragarnos toda la mierda que nos mandan.

Hay que luchar por que se sigan haciendo cosas originales. Que se hacen, ojo, se hacen. Pocas, muy pocas, pero se hacen. Y es eso lo que hay pedir.

Y lo dejo ya aquí que no quiero enfadarme. Hala, nunca os rindais.

lunes, 8 de junio de 2009

Millenium I (2009)

Millenium I es la adaptación cinematográfica de Los Hombres que no amaban a las mujeres, la primera novela de la trilogía del mismo nombre, del sueco de Stieg Larsson.
No he leído el libro, pero se me hace difícil que unas imágenes tan cinematográficas tengan correspondencia igual de lograda en palabras. Por lo que me han contado, la novela es bastante descriptiva y llega incluso a destacar la marca de los ordenadores que utilizan los protagonistas, que aparece convenientemente reflejada en la película, lo que hizo sospechar de product placement (publicidad entremezclada en el relato), aunque no se hace de extrañar en una sociedad del bienestar como la sueca.

Últimamente hemos comentado películas de periodistas (La sombra del poder) y también de nazis (Good). Millenium tiene algo de las dos, y algo de muchas otras cosas.
Millenium es una adaptación cinematográfica, pero no una adaptación como a las que la industria hollywoodiense nos tiene acostumbrados. La película es una coproducción sueca, danesa y alemana.
Al principio, me surge una sensación rara; el protagonista está en la redacción de la revista donde trabaja. Descubro lo extraño de esa escena: los actores son personas normales; tienen el pelo encrespado, la coleta mal hecha y no son perfectos. Ni siquiera el protagonista lo es. Es un hombre normal, con defectos. Nuestras retinas están tan acostumbradas a la belleza irreal de las estrellas de cine, al retoque y a la cirugía, que ver la realidad terrenal en la gran pantalla, asusta al principio, pero termina por hacer sentir a gusto al espectador.

Millenium tiene lo bueno del cine europeo y americano, una combinación cuyos resultados logran una cinta ágil, con ritmo e intriga. Con hermosas panorámicas del paisaje sueco, duras escenas de la depravación que seguimos encontrando aún en las sociedades que consideramos más desarrolladas, y sobretodo unos impactantes primeros planos bastante frecuentes y una manera de rodar original y fresca, con desenfoques y puntos de vista originales.



Una buena película. No se la pierdan

lunes, 1 de junio de 2009

Good (2008)

John Halder es un humilde profesor de universidad en la Alemania hitleriana. Su carrera está estancada y sus posibilidades de ascenso se ven mermadas por no afiliarse al Partido nacionalsocialista.
Su mujer está algo desquiciada y obsesionada con tocar el piano a todas horas, sus dos hijos están en edad de ser pesados y su madre tiene una enfermedad degenerativa.
Su vida no atraviesa una etapa maravillosa, y esto parece justificar que la repentina y simultánea aparición de una rubia, sana y entregada muchacha aria y la invitación del führer para redactar ciertos artículos proselitistas caigan sobre él como agua de mayo.

Este renunciar a ideales, familia, amigos y creencias políticas se sostiene en la dejadez y la comodidad de una vida más fácil. Y representa el porque un país culto y progresista se cegó ante la llegada de un líder tan carismático como falto de moral.

La película obedece a unos esquemas demasiado claros: hombre humilde, padre de familia agobiado conoce joven hermosa, no se sabe como le otorgan el máximo cargo en la cancillería del führer, se divorcia de su loca mujer, abandona a su familia, deja sola a su madre, se casa con la joven y esperan un hijo. Por último envía a la muerte a su único y judío amigo, y termina sintiéndose muy mal.

A lo largo del filme quieren hacernos ver que el personaje solo intenta hacer las cosas bien; seguir el rumbo que la vida le va trazando. Por no discutir, por no negarse a nada, porque el futuro que le regalan tiene buena pinta.
Por todo esto no es un personaje creíble. También porque en la primera escena critica la quema de libros y se indigna porque le recorten la bibliografía de su asignatura. Y porque a pesar de que su suegro es un alto miembro del Partido, él se ha negado a afiliarse. El cambio tan rotundo de personalidad se antoja un poco brusco.

En contraposición al personaje de Halder, en torno al que gira toda la cinta, está el papel secundario de su amigo judío.
Interpretado por, Jason Isaacs, su actuación y su papel son quizá lo mejor de la película.
Maurice es judío, ha nacido en Alemania y es un prestigioso psicoanalista. Es un personaje con los ideales muy claros, con una idea de la amistad consistente y (obviamente) intolerante con la forma que está tomando el país. Aporta el punto de coherencia necesario a un guión que se sustenta en casualidades e inverosimilitudes.

En fin, una película prescindible y, una vez más, más de lo mismo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Yo Creo en Tí (1948)

Call Northside 777.
¿Perodismo o Abogacía?




Todos recordamos alguna película en la que los periodistas hacen las veces de abogados o de policías, saltándose las normas de confidencialidad, interrogando sospechosos, infiltrándose en bandas peligrosas... Es de ese periodismo de calidad, de inmersión, con el que todos (o algunos) hemos soñado alguna vez, del que nos habla está cinta de finales de los años 40 protagonizada por James Stewart y dirigida por Henry Hathaway.
McNeal, Mac para los amigos, periodista de investigación, se encarga de un artículo acerca de un anuncio aparecido en su periódico, el Chicago Times, que ofrece una recompensa de 5000 dólares a los asesinos de un policía allá por el año 32, cuando en el Chicago de la Ley Seca, los cuerpos de seguridad tenían cierta tendencia a tomarse la justicia por su mano.
Al principio escéptico, luego convencido, Mac se ve inmerso en la investigación de una trama de corrupción, testigos mentirosos, jueces injustos, y una madre capaz de hacer cualquier cosa por sacar a su hijo de la cárcel. No obstante la mayoría de los involucrados en el caso han muerto o desaparecido y conseguir pruebas que demuestren la inocencia de un preso no será tarea fácil, sobre todo, teniendo en contra al Fiscal del Estado de Illinois.

Al principio algo lenta quizá, pero con un ritmo inquietante a partir de la mitad, la película logra, gracias a unas fabulosas actuaciones, que nos metamos de lleno en la historia, y estemos tan o más inquietos que Mac por conocer el desenlace.

Amor, Historia intriga, miedo y esperanza en esta película de periodismo con tintes de cine negro.

lunes, 27 de abril de 2009

¿Qué fue de Baby Jane? (1962)


Baby Jane es una niña prodigio. Canta, baila, gana dinero, y se venden muñecas con su imagen (Bette Davis). Su hermana Blanche es feucha, tímida y sin talento (Joan Crawford).
En la juventud se cambian las tornas, Jane es negada para la actuación y Blanche se convierte en una afamada estrella de Hollywood. Para devolver a su hermana los favores que esta le hizo en la infancia, Blanche firma un contrato con la productora por el que por cada película suya, Jane rodará otra. Las de la primera son un éxito, mientras que la de la que fuera Baby Jane pasan sin pena ni gloria.
Tras unos flashbacks muy logrados nos situamos en el presente fílmico: ya mayores, las dos hermanas viven en una mansión semi-adosada en el que podría ser barrio de Beverly Hills.
A partir de aquí la historia gira entorno a una escalera. Una escalera que separa a Blanche de la realidad y la aleja de la dignidad. Y una escalera que afirma el poder de Jane y le permite mantener una farsa que ni ella misma está segura de creerse.

¿Qué fue de Baby Jane? Se podría considerar una cinta de terror negro psicológico, con todos los elementos de las películas más clásicas de estos tres géneros: la mansión, la venganza, una banda sonora terrorífica, el personaje raro, la criada, la vecina cotilla, el vestuario (por el que ganó el Óscar), el maquillaje, la iluminación...

Es una película lenta, en tanto que deja al espectador crear numerosas hipótesis a cerca de cómo resolver la situación; soluciones predecibles que luego no llegan a ser tales. Y con un final al estilo Deus ex machina, en el que se revela algo insospechado que nos hace replantearnos la película por completo. De hecho no pensé en esto hasta el finalísimo final (tal y como estaba previsto por Robert Aldrich): toda la película nos obliga a crear una estructura maniquea que termina por desmoronarse. Tal vez con la intención algo moralista y crítica de hacernos plantear quién es el bueno y quién el malo en nuestras vidas, o sin ir más lejos, en las películas de Hollywood. Planteamiento que sin duda deberíamos retomar también hoy en día.

Su director Robert Aldrich, ayudante de dirección de Renoir y Chaplin, al que recordamos por la fabulosa “Los Doce del Patíbulo”, se caracterizó por lo crítico de sus películas y su crudeza visual.


Cuenta la leyenda que Bette Davis y Joan Crawford se odiaban, e hicieron lo posible por fastidiarse mutuamente durante el rodaje. Hasta tal punto que Bette instaló en el Set una máquina de Coca-cola, a sabiendas de que el marido de Joan era directivo de Pepsi.
También cuentan que Bette no se quitaba el maquillaje al terminar el rodaje, para que su personaje fuera evolucionando físicamente a la par que psicológicamente. Este último chismorreo parece más creíble, ya que la caracterización de Jane es tan ridícula y penosa, como bien conseguida.

Muy recomendable, aunque no para pasar un buen rato.

lunes, 20 de abril de 2009

La Sombra del Poder (2009)

La Sombra del Poder (State of Play)
Todos los hombres del presidente revisited



Una nueva película de periodistas, y con Russell Crowe: no falto a la cita. Una primera escena alienta mis expectativas. La cámara persigue a una mujer desde que sale de su casa hasta que llega al andén del metro. Es una escena normal, pero tomada desde un punto de vista interesante. En ningún momento vemos la cara de ella, ni su figura al completo; la vamos observando a través de un escaparate, de los huecos de una valla, de los agujeros del techo. Me choca, porque en Hollywood no suelen prestar mucha atención a planos originales, sino más bien a centrarse en una acción excesiva. Me gusta ver que alguien allí se toma las cosas de manera más artística. Ese alguien es Kevin MacDonald, director de El último Rey de Escocia y Tocando el Vacío, ambas muy bien valoradas por la crítica tanto en los Oscar como en festivales de corte “más independiente”.
En cuanto a esta película, no deja de ser más de lo mismo. Una nueva versión de Todos los hombres del Presidente mezclada con Ámsterdam, el libro de Paul Auster en el que el jefe de sección de un periódico se debate entre publicar una primicia que aumentará las ventas de su periódico y hundir la carrera de un político que además es ex-amante de su ex-amante, o jugarse su puesto de trabajo.
La película está basada en una serie de la BBC, así que supongo que será esta la que esté “libremente adaptada” en los clásicos del periodismo. Esto no deja de ser un punto a su favor, y aún manteniendo los tópicos que dominan este mundillo, trata de modernizarlo incluyendo la figura de la jefa en femenino y de la bloguera advenediza, que aunque mujeres, cumplen perfectamente los requisitos del género (fílmico); una jefa sin pelos en la lengua y una jovencita con muchas ganas de trabajar y de llegar a ser una buena periodista. El protagonista, Cal, tampoco se aleja mucho de la idea de chulo muy seguro de sí mismo, que encarnara Robert Redford en la ya mencionada cinta, pero dista de aquel en su imagen física, que aunque no deja de ser atractiva, está, en sus propias palabras “sobrealimentada”. Una vez más, los periodistas hacen la función de policías y se toman la ley por su mano, ocultando pruebas e interrogando sospechosos. No faltan tampoco el cuchitril, la comida basura, un pasado emocional tortuoso, contactos en la policía, amigos en el hospital... En fin, una serie de elementos imprescindibles si se quiere hablar de periodismo en Washington, en este caso completados con una trama de corrupción en las altas esferas.

Las alusiones a Todos los hombres del presidente no están ocultas: referencias al edificio Watergate, una foto de la película en el “despacho” de Cal, e imágenes muy similares, como aquella en la que a Dustin Hoffman le cierran en las narices una puerta detrás de otra, y que se repite con Rachel McAdams.

La película en su conjunto es algo lenta, y el argumento un poco cogido por los pelos. Interesante para amantes del periodismo, entretenida para fans de Crowe y buena para quién quiera pasar un buen rato, pero dudo que pase a la historia como la de Alan J. Pakula.
Son interesantes las imágenes de la rotativa que aparecen debajo de los títulos de crédito del final, es una pena que en los cines comerciales tengan la insana costumbre de encender toda la luminaria e invitarte a abandonar la sala cuando la película aún no ha terminado.



Obsérvese la diferencia entre los tráilers.

lunes, 13 de abril de 2009

Los Abrazos Rotos (2009)

Las películas de Almodóvar han dejado de ser simples películas. A parte de haberse convertido en fenómenos mediáticos rodeados de ruedas de prensa y glamour, los estrenos de Almodóvar son un auténtico conjunto de formas artísticas. No hay más que ver los carteles que han plagado las marquesinas de muchas ciudades españolas en el último mes, tan warholianas, tan pop; el corto, los falsos preestrenos, las enormes escaleras exteriores que “ascendían” al cielo de los abrazos rotos en el círculo de Bellas Artes de Madrid. En fin, un sinfín de acogedores y mullidos elementos decorativos que consiguen que la Película aterrice en las salas con un público seguro muy amplio, y que las arcas se llenen rápido con el tintineo del metal. Como si de un nuevo producto se tratara, acompañada de un lanzamiento publicitario en toda regla... y de un diseño y calidad exquisitos; todo hay que decirlo. Gracias a ello, Madrid ha tenido unas gotas de color sobre sus grises adoquines, su cielo gris y sus grises aceras. Las cámaras de los “paparazzis” han dejado tranquilas por unos días a Belén Esteban y Vicky Berrocal, para mostrarnos el rostro perfecto de Penélope y la chaqueta militar de Pedro (esa que no se ha quitado a lo largo de toda la promoción).
Tampoco me parece mal que el preestreno se haga en el cine Proyecciones, en plena calle Fuencarral, arteria cool y gafapasta de la ciudad, pero, hombre, eso se avisa, que una va tan contenta a ver el peliculón de Clint Eastwood y se encuentra con una alfombra roja y el cine a cal y canto.

A decir verdad, todos estos pormenores relacionados con la película me han venido a la cabeza a la hora de escribir esto, porque por arte de magia se desvaneció todo pensamiento negativo (relacionado) cuando salí de ese mismo cine una semana después, tras haber visto “Los abrazos rotos”.
Porque sinceramente, y abriendo por completo mi corazón (cinematográfico): ¡Me encantó!
Cada detalle estaba perfectamente cuidado, cada elemento que entraba en el encuadre, cada botón de cada camisa, cada cuadro en cada pared... Todo, al milímetro. Y el color, ese color que ya se ha hecho un hueco primordial en el imaginario Almodovariano. Ese color muy saturado de Volver y Mujeres al borde de un ataque de nervios. Y la fotografía, excelente en todas sus variantes: el paisaje volcánico de Lanzarote, la luz de los interiores madrileños, el ambiente de un bar moderno (modernete), el retrato de una mujer... Y los personajes, intensos y completos, fabulosamente interpretados pero mejor aún dibujados, creados, inventados, por alguien que conoce, que mira, que observa. El guión de Los Abrazos rotos y de cualquier otra película (buena) de Almodóvar no se concibe sin provenir de una persona que se fija en cada detalle, que escucha cada conversación con una atención sociológica, de alguien que conoce (no sabemos como) los gestos, las miradas, las voces de las personas, alguien que sabe retratar las formas de ser de todas gentes, de todos los tipos. Quizá los personajes de Almodóvar sean tan redondos porque tienen un pasado. Lo que en argot cinematográfico se ha dado en llamar “biblia”, es en “Los Abrazos rotos” parte esencial de la estructura narrativa.
El lector que suela leer mis entradas, sabrá ya que soy gran admiradora de Penélope Cruz. Quizá se deba a que no vi aquel videoclip de Mecano que todo el mundo usa en su contra. O quizá se deba a que la considero una actriz muy buena. Una de dos.
Hay una cosa que Penélope sabe hacer muy bien, y es interpretar que interpreta, es decir, hacer de actriz. Como ya lo hiciera en La niña de tus ojos de Fernando Trueba. La diferencia entre su actuación “real” y su actuación de la pantalla es abismal.
En esta película está especialmente increíble. Almodóvar tiene ese amor (artístico) por ella que hace que la saque perfecta, que le dedique escenas enteras, que cuide su vestuario, sus peinados, sus palabras, tal como hiciera Hitchcock con sus famosas “rubias”. Y precisamente tiene mucho de Hitchcock está película, con sus insinuaciones al Cine Negro y ese lujo que caracterizaba las películas del director inglés. Concretamente la escena de la escalera, que el propio Almodóvar define como “definitivamente negra” me recordó enormemente a una película de Hitchcock. Sin embargo, pensando y repensando en esto, no logro recordar una escena igual en Hitchcock, aunque sí las escaleras de Sospecha y Vértigo, y sin ninguna duda, el paralelismo entre la escena seleccionada para el póster de Los abrazos, y Los pájaros de Hitchcock; entre el despeinado de Tippi Hedren y de Penélope, aunque uno rubio y el otro moreno, y la cara de miedo y de impotencia de ambas (cada cual por lo suyo).
El resto del elenco es perfecto en su conjunto: Lluis Homar y Jose Luis Gómez: verosímiles, reales y humanos, y Blanca Portillo no actúa, siente, y hace sentir al espectador. Tamar Novas muy creíble en su papel de jovenzuelo, y Rubén Ochandiano la verdad es que lo hace muy bien, aunque no se hasta que punto está actuando o es que es así. Choca la presencia de personajes secundarios (o más bien terciarios) que destacan más por estar en una película de Almodóvar que por ser quién son: Alejo Sauras, Dani Martín, Carlos Leal...
Y no se si se me escapa algo, seguramente alguna menudencia que pasa desapercibida en una composición entretenida y muy bien hecha. ¡Bravo!

lunes, 6 de abril de 2009

Gran Torino (2008)

Buen Lunes amigos. Aprovecho que Hada no está hoy aquí para postearos una de mis críticas cinefilas. Esta vez toca: Gran Torino del director Clint Eastwood. Tranquilos, intentaré no hacer mucho spoiler.



La película en sí se centra en la vida de Walt Kowalski, un veterano de la Guerra de Corea, y un profesional del automóvil, que vive jubilado y tranquilo en un barrio que ha sufrido duros cambios en poco tiempo. Su agrio carácter, le ha convertido en un anciano cascarrabias, con una familia que no se acuerda de él. Esta soledad es la que quizá impulsa a Walt a comprender e integrarse cada vez más con sus vecinos de al lado, con los que cada vez tiene más cosas en común. La película entrelaza la trama y el argumento, desde un punto de vista muy partícular, combinando el drama con el humor y la alegría de las relaciones humanas.

De la trama no comentaré más, por si alguno aún quiere verla. En cambio quiero comentar algunas cosas acerca del director y protagonista, Clint Eastwood. Fue algo que ocurrió en la sala de cine y que me dejó bastante sorprendido. Y era la cantidad de gente que críticaba a Clint Eastwood diciendo cosas como "... que mayor está", "¿por qué no se retira?", "ya no convence a nadie". Obviamente no eran frases de la amplia mayoría que abarrotaban la sala, pero sí bastantes opiniones singulares. Si bien es verdad que Clint Eastwood ya tiene sus añitos, es no se puede negar, yo creo que sigue estando vivo para el cine, además, no es que inetrprete papeles de adultos maduros que siguen en forma como (Harrison Ford en Indiana Jones IV), sino que hace papeles de viejete, ajustandolos a su físico.



Además, ese carácter que pone a sus personajes, unido a la cara que se le ha quedado, hacen que sus interpretaciones sigan llenas de estilo, y de buen hacer. Otra lanza a su favor, esta vez como director, es que todas sus ultimas películas han sido un éxito, "Cartas desde Iwo Jima", "Banderas de nuestros padres", "El internado", "Mystic River", y "Gran Torino" que está de camino.

En fin, os dejo el trailer de la película para los interesados...







Hasta el miércoles...

lunes, 2 de marzo de 2009

Camino a la Perdición (2002) Sam Mendes


Camino a la Perdición es una película de mafia, de mafiosos. Pero dentro de este género (tan amplio como fascinante) aporta una nueva mirada, un punto de vista diferente. ¿Qué piensan los hijos del trabajo de sus padres? Cuando son pequeños ni se lo plantean, pero luego les van surgiendo preguntas. Sabemos por El Padrino y algunas otras, que “la Familia” (léase con voz de Don Vito) es lo más importante para los mafiosos, pero...¿Hasta que punto los hijos son conscientes de la situación? Según el imaginario mafioso popular llega un momento en la vida de todo “hijo de mafioso” en que este se convierte en un mafioso potencial con un futuro por delante, pero...¿Cuál es ese momento?
Por estas cuestiones es interesante el punto de vista desde el que está tratada esta película, aunque sin embargo no profundiza en ello. Más bien lo plantea simplemente, lo deja caer.

Si bien la película parte de este original punto de vista, no deja de ser un retrato más del tenebroso mundo de la mafia, sustentado sobre estereotipos y con un final más que predecible.
Pero aunque la historia no deja de ser algo vulgar (o típico), su realización es magnífica. La ambientación es impecable, el elenco fabuloso, y los personajes están bien elaborados. Siempre a medio camino entre sus sentimientos y su trabajo. O enlazando ambos de manera peligrosa. Muy interesante aunque secundario el personaje interpretado por Jude Law, un fotógrafo que se mete demasiado en su papel. La actuación de Daniel Craig parecía buena, hasta que descubrimos que su cara de neurótico-psicológicamente-afectado-por-traumas-infantiles no era actuación, sino fiel reflejo de la realidad (como atestiguan posteriores películas). Y de Paul Newman, que decir. Su actuación convierte cualquier película en imprescindible.


La composición técnica es magnífica. Especial mención merecen la luz y el ambiente de cada una de las escenas y la fotografía nocturna de las escenas lluviosas. La película ganó el Oscar a la mejor fotografía.
Un guión más bien flojo, pero llevado a cabo con una sensibilidad artística perfecta.


Y por supuesto no falta el dato friki. La historia se basa en un cómic de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner, a su vez basado en un cómic manga de Kazuo Koike. Tal vez el “basado en basado en” sea uno de los motivos por los que la historia quede algo distorsionada, pero en eso no entramos.


Os dejo el trailer, y sin duda os recomiendo su visionado (como dicen en mi facultad).

martes, 24 de febrero de 2009

Oscars 2009

Como redactora cultural, siempre me tocan los temas más polémicos, los que no gustan. A mi los Oscar me encantan, pero no puedo afirmarlo rotundamente porque nunca los he visto. No tengo Canal+, y mis conocidos que sí lo tienen ya no tienen vídeo, así que no me lo pueden grabar. Con estas, me contento con ver los trozitos de la gala que lo agarrados del telediario nos quieren mostrar. A Penélope Cruz no le pasaba lo mismo que a mí. Esta madrugada ha asegurado que cuando aún era una más, se quedaba despierta hasta las dos de la mañana para ver los Oscar, así que ella si que debía tener Canal+.

Desde aquí quería hacer un pequeño homenaje a Penélope, por ser una gran actriz, con una carrera espectacular, pero sobre todo, por ser el blanco de todas las críticas y de la envidia nacional. Parece que en este país sienta mal que alguien triunfe, que alguien traspase las fronteras de un país que se le queda pequeño.
Penélope ha triunfado. El mundo entero ha reconocido su talento. Ha madurado como actriz en el cine español, y no lo ha abandonado. Ha hecho superproducciones en Hollywood, pero siempre ha vuelto a la Mancha a rodar con Almodóvar. No ha dado de lado ni a sus compañeros ni a sus compatriotas (¿alguien vio a Elsa Pataky en los Goya?), todo lo contrario, ha tenido y tiene presentes sus orígenes y de ellos se enorgullece.

Con esto no quiero decir que tenga más valor o menos que los que reniegan de su país, o pasan olímpicamente. Lo que me da rabia es que la gente critique sin motivos, o con solo un motivo, la envidia, que les impide reconocer una buena actuación.

Os dejo con unos videos de los Oscar, y también unas preguntas para nuestros lectores del otro lado del charco: ¿Allá los retransmiten en abierto? ¿La gente los suele ver? Dice Elvira Lindo en un artículo que España es uno de los países donde más gente sigue los Oscar.

Discurso


Backstage

lunes, 9 de febrero de 2009

Drácula de Clickstocker

Hoy, un pequeño homenaje a Hans Beck:

Drácula de Clickstoker, con Bela Clickgosi.



lunes, 2 de febrero de 2009

Los Goya, muy rápido



La vigésimo tercera edición de la gala de los Goya ha sido presentada por Carmen Machi. Carmen Machi: irónica, espontánea y glamourosa. Un guión fabuloso y una memoria prodigiosa. Unos vestidos espectaculares, presencia de ministros, discurso aburrido de la presidenta y una estrella. Penélope. Deslumbrante, y vencedora.
Espacio especial para la prensa, que estuvo más bien sosa cuando Machi le ofreció bombones.
El Goya de Honor fue para Jesús Franco, por sus 188 películas con suecas, vampiros y orgías.
Tres cambios de vestidos, y la aparición del ex, Corbacho, con un conjunto fabricado con tela estampada de IKEA, dotaron a la presentadora de la gala un protagonismo interesante, pero no excesivo. La gala estuvo acompañada de los sketches humorísticos de los chicos de Muchachada Nui; unos más graciosos que otros.
El protagonismo en cámaras se lo llevó la exótica presencia de Benicio del Toro, que bromeo con Machi, con Corbacho y con todo el que quisiera. Y se llevó el Goya.

Las películas vencedoras fueron Camino y El Truco del Manco. Camino, de Javier Fesser dio el característico toque reivindicativo a la gala, con “sutiles” críticas al Opus Dei. Se llevó premio para mejor actriz revelación, mejor actor de reparto, mejor actriz protagonista, mejor director, mejor producción y mejor guión adaptado.
Y El Truco del Manco, que consiguió tres estatuillas; director novel, actor revelación y canción original. “El Langui” dio la talla con su esmoquin dorado.

Otras películas premiadas fueron Los Crímenes de Oxford y... Mortadelo y Filemón (aún hay espacio para la caspa en el Cine Español)
Fue curiosa la presencia de Sangre de Mayo, la película de Producciones Esperanza Aguirre, que estuvo muy nominada y nada premiada.

También hubo tiempo para la Ciencia Ficción. En un momento de la gala, Carmen Machi leyó las críticas de los Goya en los periódicos del día siguiente. ¡Qué paradoja temporal! En ellas se comentaba lo patético que resultó que Carmen Machi leyera las críticas de los periódicos del día siguiente...

Nerea Camacho y Carmen Elías, mejor actriz revelación y mejor actriz, por Camino

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Comentad, comentad. Cuanto más comentéis, antes volverá Cthulhu desde su encierro abisal en R'Lyeh.